La IA en el ejercicio de la abogacía: ¿es fiable y eficaz?

Hace no mucho leí que un abogado convertido en escritor afirmaba que a diferencia de una novela, una demanda se podía hacer con inteligencia artificial (IA). Pues bien, no sé si es porque soy de una generación que aún disfruta buscando entre la jurisprudencia y sacando conclusiones del resultado de esa búsqueda -no siempre satisfactorias, claro está- , o que cree que, al margen de los procedimientos estandarizados que ya existían antes de llegar a nuestras vidas la IA, una demanda es el resultado de una plena comprensión de los hechos y su encaje en nuestro ordenamiento jurídico aderezado, todo ello, de una necesaria empatía.

Lo cierto es que no comparto dicha afirmación porque considero que mi breve experiencia hasta la fecha con la IA, en lo que al ejercicio profesional se refiere, me lleva a concluir que me encuentro ante una mera “queda bien” que, como tal, se queda en la superficie, pero no llega a realizar esa tarea tan esencial como es profundizar en la cuestión que tenemos entre manos.

Y ello es así, porque nuestra amiga la IA es cierto que siempre tiene una respuesta para lo que le formulas, aunque sea algo totalmente rocambolesco, la cual, además, parece aparentemente para cualquier persona que carezca de conocimientos jurídicos, pero cuestión distinta es que se pueda afirmar que los posibles argumentos que nos muestra sean sostenibles o defendibles desde el punto de vista jurídico, y respondan realmente a lo que tú le hayas planteado y estabas buscando, y todo ello sin entrar a analizar cuestiones formales que claramente evidencian su automatismo.

Para finalizar, quiero señalar que sin cuestionar que la IA puede ser una herramienta válida para el ejercicio de nuestro trabajo, no estoy de acuerdo en que una demanda -dejando al margen los procedimientos estandarizados-, pueda crearse con IA pues nuestra querida amiga “queda bien” carece del necesario sentido común, perspicacia, e incluso diría que ironía, que deben presidir el ejercicio de nuestra profesión.

Autora del texto: Luisa López Bastos

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